25 años contigo. Se cumplió una época.

25 años contigo. Se cumplió una época.

Llegar hasta aquí no ha sido fácil. Ha habido muchas piedras en el camino, muchos aprendizajes y, también, muchos errores. Muchos más de los que se ven desde fuera.

Pero seguimos avanzando.

Cada etapa tiene su particularidad. Lo único de lo que puedo estar seguro es de una cosa: la rueda no se para. No se va a detener. El impulso no desaparece; al contrario, cada vez imprime más velocidad.

Empezamos allá por el año 2000, cuando descargar una canción en MP3 podía llevar más de una hora. Y, aun así, ya nos parecía fascinante.
La tecnología tiene eso: fascina. Parece magia. O quizá estamos hablando de una magia artificial.

Porque, seamos sinceros: si hace mil años le hubieras dicho a alguien que, a través de un espejo —una pantalla— podrías ver y hablar con otra persona al otro lado del mundo, no te habría creído. Te hubieran quemado en la hoguera.
Y si hoy esas personas pudieran renacer, probablemente dirían:
“Madre mía… qué suerte tienes de vivir en esta época.”

Vivimos un momento único. Bajo todos los prismas posibles.
Con la inteligencia artificial entrando en todos los sectores, nos acercamos a una nueva forma de humanidad que nunca antes habíamos visto. Todo es exponencial. En solo 25 años han cambiado más cosas que en siglos enteros.

Y, aun así, hay algo que para mí no cambia.

Cada vez que siento que una etapa se está cerrando, me hago siempre las mismas preguntas:
¿Qué nuevo puedo ofrecer?
¿Qué servicios pueden ser realmente útiles?
¿Qué productos son necesarios ahora?

Me hago estas preguntas para reciclarme, para no quedarme quieto. Y, con el tiempo, las respuestas siempre llegan. De una forma u otra, acaban llegando.

Creo sinceramente que ese ejercicio constante de cuestionarse, adaptarse y evolucionar es fundamental para seguir adelante. No solo en tecnología, sino en cualquier proyecto que quiera durar.

Gracias por estar ahí.

Buscar

Entradas recientes